1
Preparación
En una bandeja de horno grande o sobre una superficie de trabajo limpia, mezcla los ingredientes secos: harina, bicarbonato sódico y sal.
2
Haz un hueco en el centro y añade el yogur. Con las manos, mezcla poco a poco los ingredientes hasta que empiece a formarse una masa.
3
Amasa la masa sobre una superficie enharinada, añadiendo más harina si te parece que la textura es demasiado pegajosa. La masa estará lista cuando tenga la textura de la masa de pizza y siga estando ligeramente pegajosa; esto solo debería llevarte unos minutos.
4
Echa un poco de aceite en una bandeja de horno y coloca la masa encima. Dale forma y aplana la masa hasta formar un círculo, asegurándote de que el grosor sea de unos 5 cm.
5
Cubre la masa con un poco de aceite de oliva, asegurándote de que quede completamente cubierta.
6
Puedes hornear el Kulaç tal cual o puedes crear dibujos, lo que además ayuda a que se cueza de manera uniforme. Los motivos más habituales consisten en utilizar el dorso de un tenedor para presionar ligeramente y crear surcos lineales por toda la superficie, o pinchar la masa con el tenedor.
7
Horneado
Colócalo en la bandeja inferior de un horno precalentado. Hornea durante 40 minutos o hasta que la masa esté dorada y firme al tacto.
8
Enfriado
Una vez sacado del horno, colócalo en posición vertical o sobre una rejilla para que el kulaç se enfríe.
9
Servicio
Corta el kulaç como si fuera un pastel, en 8 porciones. Si lo vas a servir caliente, quizá prefieras partirlo y separarlo con las manos.